Te vas, Néstor, quedándote en la raiz de nuestro canto

“Consterna el vuelo de la mañana infausta,
despertar tan malamente en la mañana desprovista de flores.
Consternación y dolor en calles
y ciudades con su nombre regresado en memoria.
Lírica recordación del militante.
Un pueblo te llevó en sus ansias,
no habrá olvido para tu sombra,
llena de luces que seguirán iluminando a las capas populares.
Te saben necesario y vital para la historia,
de los soñadores que aspiran a la transformación.
Te aman los rotos por el tiempo imperial que armaron cipayos y traidores.
Desgarramiento en el pueblo que ostentaba los emblemas de Perón, Evita y la Liberación.
Todo aquello que fue Patria lo esfumaron
en la miserabilidad de la entrega con ese perturbado lenguaje de sumisión que asumieron,
politiqueros de la funesta actitud.
Te lloran los millones de obreros cesanteados en la subasta.
Lleno de adioses desprivatizados en la serenidad patrimonial de sus hogares.
Nos golpea fuertemente tu inesperada muerte,
nubladora de la mañana entrando como un pañal de sombras.
Te vas, Néstor, quedándote en la raíz de nuestro canto.
Seguiremos tus fuegos que son los nuestros,
la bandera de la Liberación.
Prosigamos.
Y adelante! Que todo vuelve a pesar de los tránsfugas y los incrédulos”.

Lo porteño de la amistad

Ninguna de las instituciones europeas ciñe las correspondientes sinuosidades de la idiosincracia porteña. Se las acepta como el hombre atareado acepta el traje de confección, donde unos miembros huelgan y otros van maldispuestos.

Ni siquiera son idénticas aquellas instituciones más amplias, ubicadas en proximidad de lo específicamente humano, como la amistad. [...] En la amistad europea hay un pacto tácito de colaboración, un complot de conveniencias sin escapatorias ni empalmes sentimentales. En la amistad porteña hay un desprendimiento afectivo tan compacto que es casi amoroso. La amistad europea es un intercambio. La amistad porteña es un don: el único de esta tierra.

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Epílogo del compilador

La neumonía le fue fatal. Recogí piadosamente sus últimas palabras que despojadas de la incoherencia de la fiebre fueron estas:

- Nunca tuve una fe definida; un ideal preciso y poderoso. Ni la esperanza de algo irrealizable, ni la ilusión de un imposible conturbaron nunca mi espíritu. No luché por una idea grande, no me propuse realizar ninguna obra extraordinaria. Mi timidez, los prejuicios y las costumbres detuvieron mis actos y hasta mis pensamientos. No hice más que vivir, ir pasando mis días, ir satisfaciendo mis necesidades inmediatas, como las vacas que rumian en medio de los campos. Tuve ilusiones, ideales, amores, ensueños, pero todo reducido, pequeño, miserable. Yo soy el carnero tipo del rebaño. Soy el promedio humano.Y con toda su amargura, se hundió en el misterio de la nada, una tarde de invierno. Deseo, para su felicidad de ultratumba, que no tenga un alma inmortal.

Raúl Scalabrini Ortiz (La Manga – El diario de Nicolás Bródel)

Orlando

El acero de la tijera –corroído por la humedad, el roce con la tierra y el calor del sol- y la piel de Orlando parecen haber asimilado el paso del tiempo de la misma manera. También de forma similar los dos se mueven. Ambos saben diferenciar la flor del yuyo. Cortan y separan. Y en el fragor de las labores cuesta distinguir la frontera entre el brazo y la herramienta.

“A mí me toca la parte más linda”, asegura mientras sonríe mostrando una encía desprovista de muelas.

Me habló porque hacía varios minutos que estaba sentado, observándolo, a tan sólo un par de metros.

Mueve el brazo para espantar al perro que lo molesta y lo acompaña y continúa su relato: “Arranco a las siete y term Sigue leyendo

Crítica de Sábato a “las debidas proporciones”

“Siempre me ha hecho reír la falta de imaginación de esos señores que creen que para acertar con una verdad hay que darles a los hechos ‘las debidas proporciones’. Esos enanos imaginan que la realidad no sobrepasa su estatura, ni tiene más complejidad que su cerebro de mosca. Esos individuos que a sí mismos se califican de ‘realistas’, porque no son capaces de ver más allá de sus narices, confundiendo la Realidad con un Círculo-de-Dos-Metros-de-Diámetro con centro en su modesta cabeza. Provincianos que se ríen de lo que no pueden comprender y descreen de lo que está fuera de su famoso círculo. Con la típica astucia de los campesinos, rechazan invariablemente a los locos que les vienen con planes para descubrir América, pero compran un buzón en cuanto bajan a la ciudad. Y tienden a considerar lógico lo que simplemente es psicológico. Lo familiar se convierte así en lo razonable, mecanismo median Sigue leyendo

Banfield salió campeón hace un mes

Silva se lleva la pelota.

Silva fue la gran figura del campeón.

En la decimoquinta fecha, ante Independiente, Banfield no sólo le ganaba a un rival directo en la pelea por el título. Después de haber logrado su pico de rendimiento y de contundencia en la fecha anterior, frente a Vélez (3-0), ratificaba su condición de candidato y alcanzaba el record de seis victorias consecutivas, su máximo número en un torneo corto.

Un día después La Lepra daba las primeras evidencias de debilidad. En el clásico rosarino, tras ir perdiendo 2-0, desaprovechó el envión anímico del empate 2-2 cuando Sigue leyendo

Director técnico: profesión de riesgo. Sí, pero…

 Pese a esa especie de inercia que lleva al periodismo a tratar cada año y de la misma manera -con similares titulares y la remanida reflexión sobre la histeria del deporte- el tema del constante recambio de entrenadores en el fútbol y de la escasa apuesta por los proyectos; más allá de que el hecho que en la duodécima fecha ya sean cinco los técnicos (Gorosito, Zielinski, Caruso Lombardi, Rivoira y Cocca) que dejaron tirado el buzo en el vestuario puede inducirnos a aseverar que “todo sigue igual”, hay algunos datos que permiten conjeturar que asistimos a la curva descendente de la parábola.

A esta altura en el Clausura eran siete los procesos que se habían interrumpido: los de Garnero (Arsenal), Burruchaga (Banfield), Labruna (Gimnasia de Jujuy), Santoro (Independiente), Llop (Racing), Alfaro (Central) y Russo (San Lorenzo).

También había sido superior el índice de entrenadores cesados en el Apertura 2008. Ya se habían ido Sensini, Ubeda, Sanguinetti, Borghi, Vitamina Sánchez y Oldrá. Además, a esa altura de ese certamen, sólo un técnico había sobrevivido en su cargo una temporada completa: Cagna. Hoy son dos, uno es el DT de Tigre y el otro es Mohamed, que conduce al escolta Colón.